El tratamiento depende de la causa de la infección, que es determinada por un médico general u otorrinolaringólogo. A menudo, el tratamiento inicial consiste en mejorar los síntomas.

Por lo anterior, se indican antiinflamatorios no esteroideos para reducir el dolor de garganta, la inflamación de los ganglios linfáticos y la fiebre. Estos abarcan las siguientes opciones:

– Ibuprofeno.
– Diclofenaco.
– Ketoprofeno.
– Nimesulide.
– Naproxeno.

Además, para el dolor de garganta se pueden indicar aerosoles o enjuagues bucales que contengan diclonina, fenol o clorhexidina. Al mejorar el dolor de garganta, también hay una mejoría de la dificultad para deglutir.

En caso de infecciones virales, el tratamiento consiste en mantenerse hidratado, descansar y tomar medidas para disminuir los síntomas. Entre tanto, si el pus en la garganta tiene su origen en una faringoamigdalitis estreptocócica, se indica penicilina, amoxicilina con ácido clavulánico o azitromicina.

Si no hay una mejoría de la inflamación de la garganta, se pueden indicar corticoesteroides vía oral, como la prednisona. De todos modos, cualquiera de los tratamientos farmacológicos deben tomarse bajo prescripción médica.

En última instancia, hay que recordar que no se debe intentar retirar el pus de la garganta con el dedo, un hisopo o el cepillo dental. Esto empeora tanto la inflamación como el dolor. Incluso, a veces propicia la aparición de sobreinfecciones.

Referencia: MejorconSalud

No lo olvide: pregunte siempre a su farmacéutico, él le informará sobre estas y otras cuestiones relacionadas con la salud y el medicamento.

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