Las intervenciones para tratar este tipo de hemorragia dependen de la causa y del estado hemodinámico del paciente. Las prioridades son estabilizar los signos vitales y determinar el lugar de la hemorragia para detenerla. Una vez hecho esto, se procede al tratamiento de la causa subyacente.

Para estabilizar el estado hemodinámico, en primer lugar se administran líquidos por vía intravenosa. Además, en casos de hemorragia abundante, pueden requerirse transfusiones de sangre. Si la causa son los trastornos de coagulación, también es necesaria una transfusión de plaquetas o plasma fresco congelado.

El sangrado puede detenerse con medicamentos intramusculares o intravenosos (como la vitamina k o ácido tranexámico), o durante los procedimientos diagnósticos (endoscopia digestiva superior).

En casos leves, como las hemorroides, el tratamiento suele ir dirigido hacia la mejora de los síntomas asociados, como lo son el dolor, la inflamación y la picazón.

Referencia: MejorconSalud

No lo olvide: pregunte siempre a su farmacéutico, él le informará sobre estas y otras cuestiones relacionadas con la salud y el medicamento.

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