El tratamiento de la disuria varía de acuerdo con la causa subyacente. Dado que los procesos infecciosos son los más frecuentes, y que estos por lo general son leves, el dolor durante la micción debería desaparecer en un par de días. Por tanto, la mayoría de las personas no requerirán tratamiento.

Cuando los síntomas son muy agudos, debes buscar asistencia médica para encontrar el desencadenante del ardor. El especialista podrá recetar antibióticos cuando se trata de una infección por bacterias o usar fármacos específicos para la condición que se ha detectado en el diagnóstico. Recuerda que la disuria no siempre se relaciona con una infección de vejiga o uretra, de manera que debes evitar restarle importancia.

Como complemento, es recomendable implementar una serie de cambios en el estilo de vida para reducir las probabilidades de episodios similares en el futuro. Te dejamos con algunas ideas:

– Evita el uso de jabones de olor o con químicos fuertes que pueden ocasionar irritación en los genitales.
– Utiliza anticonceptivos de barrera al tener relaciones sexuales.
– Evita las duchas vaginales.
– Bebe abundante líquido durante el día.
– Limpia los genitales luego de tener relaciones sexuales. Se recomienda también orinar inmediatamente después del encuentro.
– Reduce el consumo de alcohol y café, dos agentes que suelen ocasionar irritación.
– Evita usar prendas muy ajustadas y cambiar la ropa interior para reducir la interacción con bacterias.
– En caso de que experimentes ardor al orinar varias veces al año no dudes consultar con un especialista. Juntos pueden encontrar un desencadenante para los episodios, lo que permitirá reducirlos. En general, tener una higiene adecuada evita en gran medida el desarrollo de esta afección.

Referencia: MejorconSalud

No lo olvide: pregunte siempre a su farmacéutico, él le informará sobre estas y otras cuestiones relacionadas con la salud y el medicamento.

Material diseñado con fines educativos. La información presentada en este material es tomada de las fuentes listadas en cada contenido y contiene recomendaciones generales que en ningún caso pretenden reemplazar la consulta médica. Estas recomendaciones deben ser discutidas y acordadas con su médico tratante.