Como su nombre lo da a entender, estos son medicamentos que se usan en el tratamiento de ciertos problemas musculares. Específicamente, se recomiendan para los espasmos, así como para la espasticidad.

Se habla de espasmos o calambres para referirse a contracciones súbitas e involuntarias de uno o varios músculos. Estas pueden ser causadas por la tensión acumulada y presentarse con dolor.

En cambio, en la espasticidad el músculo se siente rígido, resultando difícil flexionar una articulación. Es causada por lesiones en los nervios involucrados en el movimiento. Puede ser un síntoma de algunas afecciones, como la esclerosis múltiple, la esclerosis lateral amiotrófica o la parálisis cerebral.

Los relajantes musculares pueden ayudar a calmar o disminuir el dolor y las molestias relacionadas con los espasmos y la espasticidad, incluso en cuadros clínicos como el síndrome del intestino irritable. Sin embargo, no atacan la causa de fondo.

Es oportuno señalar que estos medicamentos no deben intercambiarse, es decir, no se pueden administrar unos en lugar de otros. Por tanto, los antiespásticos no deberían usarse para los espasmos, aunque algunos antiespasmódicos (como la tizanidina), también se recomiendan en la espasticidad.

Referencia: MejorconSalud

No lo olvide: pregunte siempre a su farmacéutico, él le informará sobre estas y otras cuestiones relacionadas con la salud y el medicamento.

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