El hecho de dormir depende de muchos factores, entre ellos los ritmos circadianos. Se trata de ritmos biológicos que regulan los cambios en nuestro organismo a lo largo del día. El llamado “reloj biológico” es un centro neuronal que regula los momentos en los que se inicia y se finalizan los procesos del sueño en el cuerpo.

En el caso del insomnio, estos ciclos se ven interrumpidos y requieren de tratamientos diferentes en función de cada persona. [3]

Según su duración, encontramos tres tipos de insomnio:
 

Transitorio: dura unos pocos días y luego desaparece. Se suele dar en situaciones puntuales que generen estrés, como un viaje, un examen o los días previos a una operación.
 
De corta duración: dura menos de un mes y suele estar causado por un tipo de estrés o hiperexcitación más prolongado que en el transitorio, como un fallecimiento o problemas económicos.
 
De larga duración: cuando se prolonga durante más de un mes. Suele ser más difícil discernir las causas: puede tratarse de un insomnio crónico vinculado a otras enfermedades o patologías subyacentes, o puede ser por problemas relacionados con los medicamentos.
En el caso de un insomnio transitorio, los factores externos y ambientales pueden ser decisivos a la hora de identificar las causas. Algunas de las más habituales son:

Malos hábitos de sueño
Abuso de alcohol o de estimulantes como el café
Estrés
Problemas familiares, económicos, laborales…
Entorno inadecuado (exceso de ruido, luz, temperatura incorrecta…)

Referencia: tevafarmacia.es

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