Causas

Se desconoce la causa exacta de la prediabetes. Sin embargo, los antecedentes familiares y la genética parecen desempeñar un papel importante. La inactividad y el exceso de grasa, en especial la grasa abdominal, también parecen ser factores significativos.

Lo que está claro es que las personas con prediabetes no procesan el azúcar (glucosa) adecuadamente. Como resultado, el azúcar se acumula en el torrente sanguíneo en lugar de realizar su función normal de alimentar las células que constituyen los músculos y otros tejidos.

La mayor cantidad de glucosa en el organismo proviene de los alimentos que consumes. El azúcar ingresa al torrente sanguíneo cuando digieres los alimentos. El traslado del azúcar desde el torrente sanguíneo hasta las células del organismo requiere de una hormona (la insulina).

La insulina proviene de una glándula ubicada detrás del estómago (páncreas). El páncreas segrega insulina al torrente sanguíneo cuando te alimentas.

Mientras la insulina circula, permite que el azúcar ingrese a las células y reduce la cantidad de azúcar en el torrente sanguíneo. A medida que el nivel de azúcar en sangre baja, lo mismo sucede con la secreción de la insulina proveniente del páncreas.

Cuando sufres de prediabetes, este proceso comienza a funcionar incorrectamente. En lugar de alimentar las células, el azúcar se acumula en el torrente sanguíneo. Se genera un alto nivel de azúcar en sangre cuando el páncreas no produce suficiente insulina o las células se vuelven resistentes a la acción de la insulina, o en ambos casos.

Prevención

Elegir un estilo de vida más saludable puede ayudarte a prevenir la prediabetes y su evolución a diabetes tipo 2, incluso si tienes antecedentes familiares. Intenta lo siguiente:

  • Consumir alimentos saludables
  • Hacer más actividad física
  • Deshacerte del exceso de peso
  • Controlar la presión arterial y el colesterol

Autor/Referencia: Sharon Theimer/Mayo Clinic

Material diseñado con fines educativos. La información presentada en este material es tomada de las fuentes listadas en cada contenido y contiene recomendaciones generales que en ningún caso pretenden reemplazar la consulta médica. Estas recomendaciones deben ser discutidas y acordadas con su médico tratante.