Por regla general, las mujeres tienen menor tono muscular por una mera cuestión fisiológica. Este hecho es especialmente relevante cuando se trata de los isquiotibiales, los cuádriceps y el glúteo medio, ya que estos músculos se encargan de dar estabilidad a la rodilla y de mantenerla alineada con la cadera y el resto del tronco. El hecho de tenerlos menos tonificados hace que la rodilla femenina sea más inestable y además esté más expuesta a torsiones y movimientos forzados que pueden acabar en lesión.

¿Cómo se puede contrarrestar el lastre de estas circunstancias? Los especialistas en Medicina Deportiva y entrenamiento deportivo apuestan por trabajar la propiocepción para mejorar la ergonomía, la carrera, el salto, etc., hacer estudios de biomecánica para mejorar la pisada y recomendar el mejor calzado y plantillas específicas para cada mujer y diseñar planes de entrenamiento que refuercen la musculatura implicada en la estabilidad y protección de la rodilla, como son los cuádriceps, los isquiotibiales y los glúteos.

Autor/Referencia:

Alejandra Rodríguez/muysaludable.sanitas.es

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