La gripe es una enfermedad muy contagiosa causada por un virus que produce una infección aguda del aparato respiratorio. Muchas veces utilizamos el término “gripe” cuando tenemos un catarro algo más fuerte de lo normal, pero lo cierto es que la gripe es bastante más molesta e incapacitante que un simple resfriado.

Las principales diferencias entre gripe y resfriado común son que la gripe cursa con fiebre alta (más de 38°C), dolor de cabeza bastante intenso, dolores musculares y tos, pero no con secreción nasal, y generalmente tampoco con estornudos, irritación de ojos o dolor de garganta, que sí son frecuentes en un resfriado (suele cursar sin fiebre, y poco dolor muscular
o de cabeza).

El virus de la gripe se contagia muy fácilmente, a través de las gotitas de saliva de una persona infectada, que se expulsan por la nariz o por la boca al hablar, toser o estornudar. Es un virus con gran capacidad de mutación (va cambiando su estructura continuamente), lo que hace necesario tener que revisar las vacunas cada año para que puedan ser efectivas.

La mejor forma de prevenir la gripe
Es a través de la vacunación, que se realiza en campañas de octubre a enero en los centros de salud. En adultos es una dosis única, y en niños de 6 meses a 8 años suele administrarse una segunda dosis si no han sido vacunados previamente.
No es necesario que todas las personas nos vacunemos de la gripe, puesto que en principio, si nuestras defensas funcionan bien, deberían ser capaces de impedir que el virus se multiplique en nuestro organismo y contraigamos la enfermedad.

Cuándo es aconsejable vacunarse de la gripe
Es aconsejable la vacunación de la gripe en los siguientes casos:
– Personas mayores de 60 años
– Personas mayores de 6 meses y menores de 60 que pertenecen a grupos de riesgo para la gripe:
– Mujeres embarazadas, si algún trimestre de la gestación coincide con la temporada de gripe
– Personas con enfermedades crónicas de base u otras enfermedades en las que una gripe puede producir complicaciones con mayor facilidad:
· enfermedades pulmonares
· enfermedades cardiovasculares
· asma
· diabetes
· obesidad mórbida
· insuficiencia renal
· patologías relacionadas con la sangre
· enfermedades hepáticas crónicas
· personas inmunosuprimidas (por VIH, receptores de transplantes o
inmunosupresión originada por medicamentos)
· personas con implante coclear o que estén esperando uno
· disfunciones cognitivas: síndrome de Down, demencias, etc.

Referencia: farmacialavapies.com

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