¿Qué es la niacina?

La niacina (ácido nicotínico) es una vitamina B que el cuerpo utiliza para convertir los alimentos en energía. Además, la niacina ayuda a mantener sanos el sistema nervioso, el aparato digestivo, y la piel. Por eso, la niacina suele formar parte de un complejo multivitamínico diario, aunque la mayoría de las personas obtienen suficiente niacina de los alimentos que comen.

Cuando se utiliza como tratamiento para aumentar el nivel de colesterol HDL o para corregir una deficiencia vitamínica, la niacina se vende en dosis altas que receta el médico. La niacina en concentraciones de venta bajo receta incluye medicamentos, tales como el Niacor y el Niaspan.

La niacina también está disponible como suplemento de venta libre. Los suplementos que se venden sin receta no están regulados como los medicamentos de venta con receta. Los ingredientes, las formulaciones y los efectos de la niacina de venta libre pueden variar mucho.

No tome niacina sin hablar primero con el médico, porque puede causar efectos secundarios graves cuando se consume en dosis altas.

¿Qué impacto tiene la niacina sobre el colesterol?

La niacina puede elevar el colesterol HDL en más de un 30 por ciento. Al momento, se debate cuál es el papel exacto que tiene el HDL en el cuerpo y en la aparición de enfermedades cardíacas. En general, la idea es que el HDL recoge el exceso de colesterol malo de la sangre y lo lleva al hígado para su eliminación, por lo que se conoce al HDL como el colesterol “bueno”.

Los niveles de colesterol se expresan en miligramos por decilitro (mg/dL) o milimoles por litro (mmol/L):

  • En los hombres, los niveles de colesterol HDL de menos de 40 mg/dl (1 mmol/l) aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas.
  • En las mujeres, los niveles de colesterol HDL de menos de 50 mg/dl (1,3 mmol/l) aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas.

Autor/Referencia: Sharon Theimer/Mayo Clinic

Material diseñado con fines educativos. La información presentada en este material es tomada de las fuentes listadas en cada contenido y contiene recomendaciones generales que en ningún caso pretenden reemplazar la consulta médica. Estas recomendaciones deben ser discutidas y acordadas con su médico tratante.