La primera estrategia para evitar la resistencia bacteriana es prevenir las infecciones. Esto se logra, en gran medida, con acciones básicas como lavarse las manos frecuentemente, cocinar los alimentos higiénicamente, evitar el contacto con personas infectadas, tener relaciones sexuales seguras y mantener las vacunaciones al día.

En este punto es importante señalar la importancia de una cocina higiénica. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala 5 claves:

Mantener limpios los espacios y elementos de cocina.
Separar los alimentos crudos de los cocinados.
Cocinar completamente.
Preservar los alimentos a la temperatura adecuada.
Usar agua limpia y materia prima no contaminada.

Así mismo, es muy importante que las personas tomen antibióticos solamente cuando el médico los recete, evitando automedicarse. Se deben seguir rigurosamente las instrucciones del profesional en cuanto a horarios y dosis.

No es conveniente interrumpir el tratamiento aunque se sienta mejor. Si no se toma la cantidad de fármacos prescrita, se corre el riesgo de que se produzca el desarrollo de bacterias más resistentes. Además, es importante no compartir los antibióticos con otras personas y no ingerirlos sin autorización médica.

Referencia: MejorconSalud

No lo olvide: pregunte siempre a su farmacéutico, él le informará sobre estas y otras cuestiones relacionadas con la salud y el medicamento.

Material diseñado con fines educativos. La información presentada en este material es tomada de las fuentes listadas en cada contenido y contiene recomendaciones generales que en ningún caso pretenden reemplazar la consulta médica. Estas recomendaciones deben ser discutidas y acordadas con su médico tratante.