Detalles de la dieta

Una dieta para la diabetes se basa en tres comidas al día en horarios regulares. Esto ayuda a que tu cuerpo haga mejor uso de la insulina que produce o que recibe a través de un medicamento.

Un especialista certificado en nutrición puede ayudarte a armar una dieta según tus metas de salud, gustos y estilo de vida. Este profesional puede hablar contigo sobre cómo puedes mejorar tus hábitos alimenticios, por ejemplo, al elegir tamaños de porciones que se adapten a tus necesidades de tamaño corporal y nivel de actividad.

Alimentos recomendados

Haz valer las calorías con estos alimentos nutritivos:

Carbohidratos saludables. Durante la digestión, los azúcares (carbohidratos simples) y almidones (carbohidratos complejos) se convierten en glucosa en la sangre. Enfócate en los carbohidratos más saludables, como frutas, vegetales, granos integrales, legumbres (frijoles, guisantes y lentejas) y productos lácteos con bajo contenido de grasa.

Alimentos con alto contenido de fibra. La fibra dietética incluye toda la parte vegetal que el cuerpo no puede digerir o absorber como alimento. La fibra regula la manera en que el cuerpo hace la digestión, y ayuda a controlar los niveles de azúcar en la sangre. Entre los alimentos con alto contenido de fibra, se incluyen vegetales, frutas, nueces, legumbres (frijoles, guisantes y lentejas), harina de trigo integral y salvado.

Pescado saludable para el corazón. Come pescado saludable para el corazón al menos dos veces por semana. El pescado puede ser una buena alternativa de las carnes con alto contenido de grasa. Por ejemplo, el bacalao, atún y fletán tienen menos grasas totales, grasas saturadas y colesterol que las carnes rojas y las carnes de ave de corral. El pescado como el salmón, la caballa, el atún, las sardinas y la anjova tienen alto contenido de ácidos grasos omega 3, que mejoran la salud cardíaca al reducir las grasas en la sangre, conocidas como triglicéridos.

Evita comer pescado frito y pescados con altos niveles de mercurio, como blanquillo, pez espada y caballa real.

Grasas “buenas”. Los alimentos que contienen grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas pueden ayudar a reducir los niveles de colesterol. Entre estos, están los aguacates, las almendras, nueces, aceitunas y los aceites de canola, oliva y maní. Pero no exageres, ya que todas las grasas tienen alto contenido calórico.

Qué alimentos evitar

La diabetes aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares al acelerar que las arterias se pongan obstruidas y endurecidas. Los alimentos que contienen los siguientes elementos pueden ser un obstáculo en su meta de lograr una dieta saludable para el corazón.

Grasas saturadas. Los productos lácteos con alto contenido de grasa y las proteínas de origen animal como carne de res, perros calientes, salchichas y tocino contienen grasas saturadas. Limita las calorías diarias de grasas saturadas a menos del 7 %.

Grasas trans. Estos tipos de grasas se encuentran en refrigerios procesados, productos horneados de panadería, y margarina. Evita consumirlos.

Entre las fuentes de colesterol, se incluyen productos lácteos y proteínas de origen animal con alto contenido de grasa, yemas de huevo, hígado y otras vísceras. Intenta no consumir más de 200 miligramos (mg) de colesterol al día.

Intenta consumir menos de 2.300 mg de sodio al día. Pero si tienes hipertensión, intenta consumir menos de 1.500 mg de sodio por día.

Riesgos

Si tienes diabetes, es importante que colabores con su médico y especialista en nutrición para crear un plan de alimentación que sea efectivo para ti. Consume alimentos saludables, controla tus porciones y ten horarios programados para controlar tu nivel de glucosa en la sangre. Si no te adaptas a la dieta que te indicaron, quedas a riesgo de que fluctúen tus niveles de azúcar en la sangre y de sufrir complicaciones más graves.

Autor/Referencia: Sharon Theimer/Mayo Clinic

Material diseñado con fines educativos. La información presentada en este material es tomada de las fuentes listadas en cada contenido y contiene recomendaciones generales que en ningún caso pretenden reemplazar la consulta médica. Estas recomendaciones deben ser discutidas y acordadas con su médico tratante.