Al nivel más básico, los humectantes retienen el agua en la capa más externa de la piel y también sirven de barrera temporal.

Muchos humectantes contienen una combinación de humectantes, emolientes y otros ingredientes. La mayoría de los humectantes son a base de agua, lo cual los hace más fáciles de aplicar y no dejan residuos visibles después de su aplicación.

El más adecuado para ti dependerá de muchos factores, entre ellos, tu tipo de piel, tu edad y si tienes trastorno específicos como acné. En cuanto a las pautas generales, ten en cuenta lo siguiente:

  • Piel normal. La piel normal no es ni muy seca ni muy grasa. Para mantener un equilibrio natural de hidratación, usa un humectante a base de agua con una textura liviana y no grasosa. Estos humectantes suelen contener aceites livianos o ingredientes derivados de la silicona, como la ciclometicona.
  • Piel seca. Para restaurar la hidratación de la piel seca, elige un humectante a base de aceite más espeso, que contenga ingredientes que ayuden a mantener la piel hidratada. Para pieles muy secas y agrietadas, se recomienda el uso de productos a base de petrolato, porque su efecto dura más tiempo que las otras cremas y son más eficaces para evitar que se evapore el agua de la piel.
  • Piel grasa. La piel grasa tiende a presentar acné y otros tipos de lesiones. Aunque sea grasa, este tipo de piel aún necesita hidratación, especialmente después del uso de productos para el cuidado de la piel que quitan las grasas y secan la piel. Un humectante liviano también puede ayudar a proteger la piel después del lavarla.

Las lociones generalmente contienen un porcentaje más alto de agua que las cremas, son más fáciles de aplicar y tienen menos probabilidad de empeorar la piel propensa al acné. Elige un producto a base de agua que esté indicado como no comedogénico, es decir, que no obstruye los poros.

Autor/Referencia: Sharon Theimer/Mayo Clinic

Material diseñado con fines educativos. La información presentada en este material es tomada de las fuentes listadas en cada contenido y contiene recomendaciones generales que en ningún caso pretenden reemplazar la consulta médica. Estas recomendaciones deben ser discutidas y acordadas con su médico tratante.