Toma las riendas de tu salud al hacer decisiones más saludables acerca de tu estilo de vida. Por ejemplo:

  • No fumes. Si fumas o consumes otros productos con tabaco, pide a tu médico que te ayude a dejarlo. También es importante que no te expongas al humo de otros fumadores, a la contaminación del aire y a los químicos (como los que hay en lugares de trabajo).
  • Sigue una dieta saludable. Elige vegetales, frutas, granos enteros, comidas con mucha fibra y fuentes de proteína sin grasas, como el pescado. Limita las comidas ricas en grasas saturadas y con mucho sodio.
  • Mantén tu peso en un nivel saludable. Al perder el exceso de peso, y no volver a ganarlo, reduces el riesgo de sufrir enfermedades del corazón y varios tipos de cáncer.
  • Ponte en movimiento. Que tu rutina diaria incluya actividad física. Sabes que el ejercicio puede ayudarte a controlar tu peso y disminuir el riesgo de sufrir una enfermedad del corazón o un accidente cerebrovascular. Pero, ¿sabías que también puede reducir el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer? Elige deportes o actividades que disfrutes, desde el baloncesto hasta la caminata ligera.
  • Limita el consumo de bebidas alcohólicas. Si decides beber alcohol, hazlo con moderación. En el caso de los hombres, el consumo moderado se refiere a dos bebidas al día para los de 65 años o menos, y una bebida al día para los hombres mayores de 65 años. Parece que el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer, como el cáncer de hígado, aumenta con la cantidad de alcohol que consumes y el tiempo que pasó desde que bebes con regularidad. Una cantidad excesiva de alcohol también puede aumentar tu presión sanguínea.
  • Controla el estrés. Si sientes que siempre estás “al borde” o ansioso, tus hábitos cotidianos pueden verse afectados, y también tu sistema inmune. Toma las medidas necesarias para reducir el estrés o aprende a lidiar con él de forma saludable.

Autor/Referencia: Sharon Theimer/Mayo Clinic

Material diseñado con fines educativos. La información presentada en este material es tomada de las fuentes listadas en cada contenido y contiene recomendaciones generales que en ningún caso pretenden reemplazar la consulta médica. Estas recomendaciones deben ser discutidas y acordadas con su médico tratante.