Existen alternativas no quirúrgicas para este problema. En los últimos años se ha perfeccionado una técnica que usa láser de dióxido de carbono (CO2), lo que evita pasar por el quirófano.

Suele ser una técnica ambulatoria que se concreta en la consulta, aplicando un anestésico en crema en la zona sobre la que se aplicará el láser. El personal entrenado consigue vaporizar las zonas de la piel que sobran de manera selectiva.

El láser puede adaptarse a las necesidades de cada persona, en función del grosor, el tipo de piel o la cantidad de tejido sobrante. De todos modos, la técnica tiene como limitación los excesos muy grandes de piel. Para ellos hace falta la blefaroplastia.

Referencia: MejorconSalud

No lo olvide: pregunte siempre a su farmacéutico, él le informará sobre estas y otras cuestiones relacionadas con la salud y el medicamento.

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