Si te resfrías, el resfriado probablemente durará una o dos semanas, pero eso no significa que haya otra alternativa sino que sentirte muy mal. Además de descansar bastante, lo siguiente también te ayudará a sentir mejor:

Permanece hidratado. El agua, los jugos, el caldo claro o el agua tibia con limón y miel ayudan a aflojar la congestión y previenen la deshidratación. Evita el alcohol, el café y las gaseosas con cafeína, porque pueden deshidratarte más.

Descansa. El cuerpo necesita recuperarse.

Alivia el dolor de garganta. Hacer gárgaras con agua salada puede aliviar temporalmente el dolor o la picazón de la garganta. Para hacerlo, disuelve 1/4 a 1/2 cucharadita de sal en un vaso de agua de 8 onzas (240 mililitros). Ten presente que para los niños menores de 6 años, puede ser difícil hacer las gárgaras sin tragarse el agua.

Puedes también probar con trocitos de hielo, aerosoles para el dolor de garganta, pastillas o caramelos duros. Ten cuidado cuando les des pastillas o caramelos duros a los niños porque pueden atragantarse y nunca se los des a niños menores de 6 años.

Combate la congestión. Los aerosoles y las gotas nasales de solución salina que se venden sin prescripción pueden aliviar la congestión nasal y la sensación de taponamiento de la nariz. Con los bebés, los expertos recomiendan aplicar varias gotas de solución salina en una fosa nasal y luego succionar suavemente esa misma fosa nasal con una pera de goma. Para usar la pera de goma, primero apriétala y con suavidad introduce la punta dentro de la fosa nasal, aproximadamente 6 a 12 milímetros (1/4 a 1/2 pulgadas) y desaprieta la pera poco a poco. En los niños mayores, se puede usar aerosoles nasales con solución salina.

Alivia el dolor. A los niños menores de 6 meses, únicamente se les administra paracetamol. En los niños mayores de 6 meses, se puede administrar paracetamol o ibuprofeno, pero consulta al médico del niño cuál es la dosis correcta para la edad y el peso del pequeño. Los adultos pueden tomar paracetamol (Tylenol, otros), ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros) o aspirina.

Ten cuidado con la administración de aspirina a niños y adolescentes. Si bien el uso de la aspirina está aprobado en niños mayores de 3 años, los niños y adolescentes que están recuperándose de varicela o de síntomas similares a los de la gripe (influenza) nunca deben tomar aspirina. La razón es porque existe una relación entre la aspirina y el síndrome de Reye, que pese a ser una enfermedad rara, puede ser mortal en estos niños.

Toma sorbos de líquidos calientes. En muchos lugares, existe la costumbre de beber líquidos calientes, como sopa de pollo, té o jugo de manzana, como remedio contra el resfriado, pues eso podría tener un efecto relajante y aliviar la congestión al permitir que la mucosidad fluya mejor.

Agrega humedad al aire. Un vaporizador o un humidificador de vapor frío pueden agregar humedad a la casa, lo que podría ayudar a aflojar la congestión. Cambia el agua a diario, y limpia la unidad según las instrucciones del fabricante.

Prueba medicamentos antigripales y para la tos de venta libre. En el caso de los adultos y los niños mayores de 5 años, los descongestionantes, los antihistamínicos y los analgésicos de venta libre pueden aliviar los síntomas. Sin embargo, no evitan el resfriado ni reducen su duración y la mayoría de ellos tiene algunos efectos secundarios.

Los expertos coinciden en que no deben administrarse a niños pequeños, porque el uso excesivo o inadecuado de estos medicamentos puede provocarles daños graves. Habla con el médico de tu hijo antes de darle ningún medicamento.

Toma medicamentos solo según lo indicado. Algunos medicamentos contra el resfriado contienen múltiples ingredientes, como un descongestionante más un analgésico; por eso, lee las etiquetas de los medicamentos que tomas para el resfriado a fin de asegurarte de no consumir ningún fármaco en cantidad excesiva.

Referencia: Mayo Clinic

Material diseñado con fines educativos. La información presentada en este material es tomada de las fuentes listadas en cada contenido y contiene recomendaciones generales que en ningún caso pretenden reemplazar la consulta médica. Estas recomendaciones deben ser discutidas y acordadas con su médico tratante.