La atención plena también puede ayudar a mantenernos más agudos mentalmente a medida que envejecemos.  En un estudio sin precedentes publicado en el Journal of Cognitive Enhancement, Anthony Zanesco y otros investigadores del Proyecto Shamatha siguieron a un grupo de devotos meditadores durante siete años y descubrieron mejoras duraderas en la atención sostenida y en la inhibición de la respuesta, con el potencial de alterar las trayectorias longitudinales del cambio cognitivo a lo largo de la vida. Pero aquí la palabra clara es “devotos”. Para alcanzar de forma clara los beneficios que tienen que ver con la neuroplasticidad, es preciso hacer de la meditación una rutina en nuestra vida.

Los investigadores de la atención plena están ansiosos por encontrar respuestas a preguntas prácticas, tales como: ¿Puede la meditación realmente mejorar los problemas relacionados con la edad, como la falta de memoria o la audición? ¿Cuánto duran los beneficios? ¿Sus telómeros permanecen mucho tiempo después de un retiro o se acortan una vez que regresa al mundo real? ¿Y cómo se compara la atención plena con otros hábitos saludables, como el ejercicio y la buena nutrición? ¿Dónde debe poner la mayor parte de su esfuerzo al hacer cambios saludables?

Los investigadores del Proyecto Shamatha quieren concentrarse más en la relación entre la personalidad y la longitud de los telómeros a largo plazo. También planean echar un vistazo más riguroso a cuánto tiempo se necesita meditar para alargar las tapas cromosómicas. Una cosa es cada vez más clara: existe un buen número de beneficios potenciales gozando de una mente en paz. Un estudio de 2017, que no analizaba la atención plena, se encontró que, cuando las mujeres miraban 223 fotos de hombres sanos, de 40 a 75 años, calificaban de más jóvenes que sus pares de la misma edad a aquellos que habían indicado previamente (sin conocimiento de las observadoras) que se sentían optimistas y mentalmente saludables.

Autor/Referencia: Rafael Senén/El Rincón de Mindfulness

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