La COVID-19 y la gripe tienen varias diferencias, pues ambas son producto de dos virus distintos. El origen de la COVID-19 es un nuevo tipo de coronavirus llamado SARS-CoV-2, a diferencia de la gripe que es producto de los virus de la influenza A y B.

Los síntomas de la COVID-19 y de la gripe aparecen en épocas distintas y se diferencian en algunas cosas. En la COVID-19, se puede perder el sentido del gusto o del olfato y los síntomas suelen aparecer entre 2 y 14 días después de la exposición al virus; en la gripe, en cambio, los síntomas generalmente aparecen entre 1 y 4 días después de la exposición al virus. Además, la COVID-19 parece ser más contagiosa y propagarse con mayor rapidez que la gripe y la posibilidad de enfermar gravemente, como sufrir daños pulmonares, también es más frecuente con la COVID-19 que con la gripe. Asimismo, la tasa de mortalidad también parece ser mayor con la COVID-19 que con la gripe.

La COVID-19 provoca complicaciones distintas a las de la gripe, como coágulos sanguíneos y síndrome inflamatorio de varios sistemas en los niños.

Otra diferencia es que la gripe puede tratarse con fármacos antivirales, mientras que todavía no se aprueba ningún medicamento antiviral para el tratamiento de la COVID-19. Los investigadores están evaluando muchos fármacos y tratamientos contra la COVID-19 y han visto que algunos medicamentos reducen su gravedad.

Las personas pueden vacunarse anualmente contra la gripe para reducir el riesgo de padecerla y, en caso de contraerla, la vacuna antigripal también disminuye la gravedad de la enfermedad y el riesgo de sufrir complicaciones graves. En cada año, la vacuna protege contra tres o cuatro virus de la influenza, que se anticipa serán los más frecuentes durante la temporada gripal de ese año. La vacuna se administra mediante inyección o espray nasal.

La vacuna antigripal no protege contra la COVID-19 y los estudios muestran que vacunarse contra la gripe no hace a la persona más proclive a contraer la COVID-19 ni otras infecciones respiratorias.

Por el momento, no existe ninguna vacuna contra el virus que causa la COVID-19, pese a los esfuerzos de los investigadores por crear vacunas que prevengan esa enfermedad.

Autor/Referencia: Sharon Theimer/Mayo Clinic

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